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Pepito y la Maricruz - la Puri y el Danielito
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 Article publié le 18 février 2018.

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Sindarnos cuenta, el tiempo pasaba en un lugarejo de la Serranía de Cuenca. Era el tiempo cuando nos metían el miedo en el cuerpo con los cuentos, coplas y cantares de "El Hombre del Saco" ; "La Serrana de la Vera", y "Los Buenos y Malos Maquis".
Las mozas iban con un cántaro de agua en la cabeza para bajar a la fuente y traer agua fresca ; y los mozos tiraban de un arado, soñando con que terminara el día de desventura, y se hiciera, por fin, para descansar, noche oscura.
Nosotros cuatro (yo era uno de ellos), éramos buenos amigos, que "urdíamos bien la tela y tramábamos la lana inocentemente", como decía una de nuestras abuelas.Vivíamos en la Inocencia, estado o calidad del cuerpo y del alma que carecen de culpa ; pues no teníamos más de siete años, y no sabíamos ni teníamos idea de lo impuro o puro de las cosas, ni maldita falta que nos hacía.
Cándidos, sin malicia, jugábamos a papás y mamás ; a Romeos y Julietas ; o como el rey don Pedo que pretendía el amor de una doncella, y venía a verla de noche hecho unfantasma ; o como el señor cura que iba a confesar a las damas a su propia casa para fines de sus amores, como contaba la gente.
Nos gustaba jugar al Amor estilo perro. Nosotros les defendíamos cuandolos mozos iban tras de ellos, uncidos y sin poder separarse, y les daban palos, diciendo algún cafre deentre ellos :

- De estos palos darles hartos.
Este amor perruno nos parecía más bello que el de nuestros padres, que jugaban, en sus dormitorios a lo guarro, haciendo ruidos en la cama y formando estampas con sus cuerpos que nos espantaban ; además que, salvajemente, se insultaban.
Nosotros, jugando en las eras, metíamos nuestras manos por debajo de las piernas y unidas las unas con las de los otros caminábamos por las eras uncidos como perros encintados, ladrando suave e inocentemente.¡Que de risas más sencillas ¡ ¡Qué alegría más bella¡ ¡Qué hermosura de niños¡
Ahora, me dicen que, en las fiestas de lospueblos, han copiado este acto o compás, cuando bailan "Paquito elChocolatero".
Nosotros íbamos, también, a coger nidos, para pintar de colores los huevos de lospájaros.Recuerdo que, cuando las chicas se subían al árbol, nos hacía gracia verles su culopartido, pues no llevaban bragas ; y ellas a nosotros que llevábamos los pantalones rotos o descosidos por abajo, para poder hacer cacas libremente en el campo, sin quitárnoslos.
Las chicas desde el árbol nos decían :

- Agacharos como si fuerais a hacer cacas y enseñarnos el pájaro y sus huevecillos ; alegrándose de que ya tuviéramos algo de plumaje, y el pajarito bien tieso, aunquefuéramos chiquitos.
Undía, el Destino nos la deparó buena : Por aquí, por la era, pasaron, montados a caballo, el señorito del pueblo, hijo de un ricachón con orejas de Asno, que tenía las mejores tierras del lugar, cuyos abuelos habían estado colonizando en el Potosí, Bolivia,adonde les llevó un cura familiar suyo, y que se habían traído mucha plata, algo de oro, y cabezas de indígenas disecadas.
El padre era un verdadero tirano, pues a sus trabadores les pagaba con un plato delentejas y un saco de dormir en las cuadras.
Con él venía, también montado a caballo, el hijo del señor cura, ignorante, que tomaba las prédicas de su padrepara acosarnos a los niños que, inocentemente, jugábamos en las eras o por los campos, quien no sabía más que decir :

- Eso que hacéis es pecado. Dios os la deparará buena. Todos seréis condenados a las calderas de Pedro Botero.
A esto que él decía no hacíamos ni puto caso, y nos reíamos de él haciéndole estantiguas para causarle miedo ; pero loque sí nos hizo daño fue lo que, después, nos dijo el señorito, introduciendo en nuestro espíritu algún vicio o desafecto, que nos dejó pensando, hiriendo nuestra inocencia, y pasando un día sin sentir nada ; un día de asco.
El, que enseñaba a montar a caballo a los chicos y a las chicas, y orgulloso se vanagloriaba diciendo que, antes de sentarles en el caballo, a los chicos les tocaba los huevecillos y a las chicas las tetillas, para ver si estaban en forma, nosdijo (ahora sabemos que era un enfermo del culo), que, cuando tuviéramosnueve años, después de haber hecho la comunión, nos enseñaría asacar leche del capullo, y a las chicas, leche de sus tetillas, cuando las metiéramos el pito por el potorro.
¡Maldita la hora¡ Todos meábamos, alegremente, en lo meado de otros, y hacíamos un río, que veíamos llegar hasta el camino. Esto nos parecía un Mundo : El chichi delas chicas, al mear, nos parecía chirimía arrojando lluvia de estrellas. Ahora, por lo que nos había dejado dicho este señorito, nos parecía un corte de carne en lomás bajo de un cuerpo bonito..
El "Mucho te quiero, Maricruz ", de Pepito", y el "Yo, también a ti, Danielito", de la Puri, no eran lo mismo que antes de que aparecieran estos dos zamarros. Nuestro pensamiento estaba en cómo podríamos sacarle leche al pitoy en cuál agujero de las chicashabría que meterle, pues, a nosotros, nos parecían el mismo, para que sus tetillas dieran leche.
Entonces ideamos, como dicen que idean los astutos, sagaces y bellacos, vigilar a nuestros padres en el Acto, cuando el macho apresa a lahembra, se la monta y se la sube por debajo, viendo que los dos están acaballo, aparejados, y que se pueden correr.
Luego, poder verle a la madre el agujero espermático por donde se la metió padre, sin que tuviera la mala suerte, como algunas veces le había pasado,de tirarse de la hembraen marcha, y penequebrarse contra la pared o contra el suelo ; y tomar nota.

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