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 Article publié le 23 octobre 2016.

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"En Quintanar de la Sierra, serranos y rumanos se pelean por las Setas" -De los periódicos

 

 En los cotos, ronchales y setales de Quintanar de la Sierra, en Burgos, lugares que ya fueron pisados, en su día, por varios emperadores de Oriente, un pontífice del siglo IX y el pintor Rafael, quienes venían guiados por gatos manchados a listas pardas y negras, y que eran agasajados, al marchar, con lechugas y melocotones, aunque éstos no se den en sus huertos, hay pelea por conseguir la setas, los níscalos, los boletos, abriéndose a golpes de macho o mandarria los unos contra los otros, consiguiendo que los lugareños estén que arden y, en prosa o en verso, cantar que "estamos hasta los mismísimos huevos de que los rumanos se nos lleven las setas, como si de una contienda romancesca heroica o real se tratara", en la que el principal botín siempre era, y es, raptar la mayor cantidad de setas de huerta y con pelos, y dejar la oración serrana y castellana del culo a romancillo o romance corto por el lado en el que el amor se queda dislocado y solo.
 Esta pelea de rumanos y serranos, y viceversa, la he conocido yo, pues un quintanareño amigo, nos invitó a un "venid a Quintanar a por setas", pateando con él loslugares como el que patea las páginas de los periódicos donde se anuncian las putas y los putos que dan placer y te le quitan. Allí vimos que los rumanos pronto de casa salían, y tarde llegaban a casa. Iban las mujeres hasta con los niños en brazos, y ellos, los machos, como alféreces que conocen el terreno, no dejaban un camino sin hozar, un rincón, ni una seta con cabeza, aunque fuesen malas. Por eso, así quedaba la sierra, en muchos de sus cuadrados de pinares y sitios cerrados llenos de setas cortadas, con una cantidad ingente de mierda de vacas, que es lo único que yo y mis amigos encontramos ; aunque esto fue porque, como nos dijo uno del pueblo de al lado, de Vilviestre del Pinar para más señas, quien no era amigo de nuestro amigo, la gente del lugar jamás te llevará a los sitios o ronchales donde hay setas de verdad, pues para ellos, son sagrados, como si sus propias mujeres lo fueran.
 Yo que no entiendo mucho de estas setas serranas.cogí una que me pareció níscalolactarius o lepista nuda y la iba dando besitos y lametazos por ver si así salían a mi encuentro los hongos, el boletusedulis, que son los que más buscan loslugareños, pues catalanes y vascos les pagan muy bien en precios altos. "Es que estos alféreces rumanos cortan las setas y los hongos como los malos hombres cortan a sus mujeres la lengua, para que no canten sus fechorías. Yo hasta llegué a ver setas entre dos platos, pues en un lugar, junto a una roca, habían prendido fuego, y almorzado.A los niños, por lo visto, les han dado pan y quesitos, pues un bocata medio comido han olvidado. "Es que estos rumanos parecen que van de caza o de feria, se rompen la ropa para buscarlas, destrozan mucho, y además te dicen con pena "que estas setas se las llevan a la abuela, para que ponga a los críos rica cena ; y que al rabo del cabrito sólo le falta la seta", nos dice otra lugareña sobre ellos, los rumanos.
 A mí, estos sitios de pinares por donde anduvimos, me parecieron romboedros acotiledóneos y celulares, pues no veía más que prismas oblicuos de bases de consistencia acorchada y caras rombales, de figura de rombo, en paralelogramos dilatados cuyos lados son iguales y dos de sus ángulos mayores que los otros dos, semejantes a sombreros, quizás producido por el cansancio, porque estaba harto de ver plastas de vaca ; porque, también, vi cerdas del puerco, pavesas y mocos de la luz entre pinos, y porque, ¡coño¡, a mí no me gustan estas setas ; y he venido por compromiso.
 Mientras esto, y por esto, los rumanos, hacen negocio, los lugareños se quedan sin prenda, con sus pinares hollados, y la sierra como ventanillo sellado con rotas tejas. Por eso, unos cuantos de la Sociedad les han cogido por los cabellos, en volandas se los llevan, y la sala quieren barrer con su cabeza, diciéndoles :

- Dejad, demonios, dejad de ir a por nuestras setas. Si queréis de nuestras setas, haced como los de Burgos, que de casa en casa, de tienda en tienda, van a por ellas, o venid a las lonjas a comprarlas. Que vuestro cante, ya no canta, pues es poco inteligente y corto, obtuso.
 A pesar de todo, no se rompió la armonía ; no cortaron la hermandad. Los rumanos no se han quedado solos como los hongos, en completa soledad. Po lo visto, según nos ha dicho nuestro amigo : "Aquí, en Quintanar de la Sierra, sale el sol y comienza el día".
 Quintanar, en su Otoño, en su campaña de setas, recordad : "lluvias fuertes en Agosto, en Octubre setas", debiera llamarse Setabis (Seta Vi), y hermanarse con Játiba, antigua Setabis, en Valencia.

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